Ya me casé… ¿y ahora dónde dejo el vestido?


vestido de novia en armario

Hoy en día, las novias tienen muchas opciones sobre qué hacer con su vestido luego de dar el “sí”. Algunas lo donan, otras lo venden y otras lo personalizan para crear un vestido completamente diferente que puedan volver a utilizar en un evento.

Sin embargo, muchas novias no quieren despedirse de esa parte de sus vidas que representa tanto amor y felicidad. Si te encuentras dentro de ese grupo, querrás saber cómo puedes guardar el vestido luego de la boda para que permanezca intacto durante el transcurso de los años.

Un vestido de novia es extremadamente delicado, es por eso que no lo puedes tratar como a cualquier otra vestimenta de tu guardarropa. Guardarlo en un sitio seguro, ya sea colgado en el armario o dentro de una caja, es clave para asegurarse de que el vestido dure toda la vida. 

En cualquiera de las opciones que elijas, debes tener en cuenta los cuidados necesarios. Por eso aquí te presentamos algunas recomendaciones para mantener protegido tu vestido.

No te demores en limpiarlo

La limpieza es esencial para conservar el vestido en excelente estado. Tanto como si decides hacerlo tú misma o enviarlo a una lavandería, recuerda que lo mejor es limpiarlo lo más pronto posible.

Sabemos que después de la boda, lo primero que vas a estar pensando es en disfrutar tu luna de miel. Pero la limpieza del vestido no puede esperar hasta que regreses, porque para ese entonces las manchas se habrán secado por completo y será más difícil eliminarlas.

Si no puedes encargarte tú misma de esta tarea, pídele a tu mamá o a una dama de honor que lleve el vestido a la tintorería inmediatamente después de la boda.

No debe ser cualquier tintorería, sino una que sea especialista en el tema. Un experto determinará qué tratamiento le dará al vestido de acuerdo a la tela, las costuras y los adornos.

No dudes en preguntar todo lo que necesites saber. Por ejemplo, cuál es el método de limpieza que utilizan. Es muy importante que te asegures de encontrar una tintorería que no maneje productos que puedan estropear tu vestido.

También es fundamental que te ofrezcan una garantía de que, en caso de que se produzca algún daño, ellos se harán responsables y te reembolsaran el dinero.

Piensa bien donde lo vas a guardar

Una vez que el vestido de novia se haya limpiado correctamente, es hora de guardarlo. Elige un espacio oscuro donde el vestido no tenga contacto directo con la luz del sol, porque puede volverlo amarillo.

También debes buscar un sitio fresco y seco. No guardes tu vestido en el garaje o en un ático porque, en ese tipo de lugares, la temperatura y la humedad suelen ser muy elevadas.

El espacio ideal es un lugar alejado de las paredes, tuberías (debido a posibles filtraciones) y principalmente de mascotas y niños.

No te olvides de poner un poco de naftalina para mantener alejadas a las polillas. Como tiene un olor muy fuerte, una buena idea es colocarla dentro de una media vieja para que no toque directamente el vestido.

Evita guardar el vestido en una funda de plástico. Este tipo de bolsas retienen la humedad, pueden decolorar el vestido y hasta tomar mal olor. Es preferible que lo cubras con una sábana de algodón, pero antes lávala solo con agua para que no le queden rastros de detergente.

Asegúrate de no guardar tu vestido de novia junto con el resto de los accesorios porque pueden estar hechos de un material que lo manche o, aún peor, lo rompa. Tanto las joyas, como el tocado y los zapatos, deben guardarse por separado para evitar daños accidentales.

Cuélgalo con cuidado

Colgar el vestido permite que reciba mayor ventilación y se arrugue menos. Si decides colgarlo en el armario, elige una de las esquinas que menos utilices para que no quede apretado junto al resto de la ropa.

Cuélgalo de las tiras que vienen dentro del vestido, nunca de la parte de los hombros, para evitar que se estire y se abran las costuras.

Coloca el vestido dentro de una funda de tela. ¡Recuerda, nada de plástico! La parte de adelante debe estar hacia el lado donde se encuentra el cierre. De esta manera, cuando quieras introducir o sacar el vestido, podrás hacerlo sin problemas.

No utilices ganchos de metal porque con el tiempo se oxidan y manchan la tela. Tampoco es recomendable usar perchas de madera, lo mejor es que sean acolchadas para que no dejen marcas en el vestido.  

Sin embargo, si tu vestido tiene mucho peso, esta no es la opción más indicada para ti. Mantenerlo colgado durante demasiado tiempo hará que termine perdiendo su forma. En este caso, te servirá el consejo que sigue a continuación. 

Guárdalo en una caja

La elección más segura a largo plazo para cuidar tu vestido, es mantenerlo guardado en una caja.

Hay empresas que venden cajas especialmente diseñadas para que el vestido se conserve en perfectas condiciones durante muchos años. Están elaboradas en cartón de alta calidad, forradas con papel blanco libre de ácidos y con una tapa ajustada para que no entren insectos ni polvo.

Puedes comprar estas cajas de forma online, pero antes debes tener en cuenta las medidas y el estilo de tu vestido para saber qué tamaño ordenar.

El único problema es que estas cajas son algo costosas y no todas las novias desean invertir su dinero en este recurso. Pero no te desanimes, si quieres puedes armar tu propia caja. ¡Es muy fácil! Te lo enseñaremos en unos pocos pasos.  

  1. En primer lugar, necesitas encontrar una caja con ph neutro. Si guardas tu vestido en una caja de cartón común, se terminará volviendo amarillo con el tiempo. Asegurate de elegir una caja resistente y que sea lo suficientemente amplia, especialmente si tu vestido tiene mucho volumen. Además, debe ser de un material compacto para que no pueda entrar la luz.
  2. Ahora debes conseguir papel de seda blanco libre de ácidos para preservar la tela. NUNCA envuelvas el vestido en papel negro o de otro color, porque el tinte podría mancharlo.
  3. Coloca el papel en el interior de la caja. Debe ocupar todo el fondo, para que sirva como base. Además, tiene que sobrar papel en los laterales para luego doblarlo sobre el vestido.

Ahora llega el momento donde deberás tener mucha paciencia y cuidado: doblar el vestido dentro de la caja.

  1. Comienza rellenando la parte de los hombros y el busto con un poco de papel, para que mantenga su forma.
  2. Si el vestido tiene mangas, también debes rellenarlas y luego doblarlas hacia atrás. Si tiene cola o tul, acomódalos sobre la falda y separa cada parte con papel.
  3. Ve doblando la falda y después el cuerpo. Es conveniente primero doblar.
  4. Lo ideal es que coloques papel en cada uno de los pliegues del vestido. Esto ayudará a prevenir las arrugas y a que la tela no se toque entre sí. Muchos vestidos tienen apliques como lentejuelas y cristales. A estos, también debes cubrirlos para protegerlos y a la vez para que no dañen el tejido.
  5. Si el vestido es más grande que la caja, dóblalo en tres partes. Cuando lo introduzcas, cúbrelo con el papel que sobró en los laterales.
  6. Si deseas guardar tus otros accesorios, como por ejemplo el velo, busca cajas individuales más pequeñas y realiza el mismo procedimiento colocando papel en cada capa.

Cuando la caja ya se encuentre cerrada, puedes guardarla debajo de la cama o en el estante superior del armario.

Revisa tu vestido al menos una vez por año para comprobar que siga en buen estado. Cuando lo retires de la caja, hazlo de manera suave. Luego, con las manos limpias, dóblalo de manera ligeramente diferente para que no se produzcan arrugas permanentes.

Aunque suene mucho, lo ideal sería que utilices guantes de algodón ya que nuestro cuerpo constantemente está produciendo sustancias naturales. No uses perfumes o cremas porque pueden transferirse al vestido y ten mucho cuidado con el esmalte de uñas.

Siguiendo todos estos consejos, tu vestido se verá exactamente igual de perfecto que el día de tu boda.

 

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